Era 1985 y el mundo todavía estaba bajo el hechizo de Purple Rain. Pero un 22 de abril, el genio de Minneapolis decidió patear el tablero y lanzarnos a un viaje lisérgico con Around the World in a Day.
¿Te acordás de la primera vez que escuchaste Raspberry Beret? Ese sonido pop barroco, esas cuerdas y la voz de Prince que parecía venir de otro planeta. Fue el disco que nos enseñó que la verdadera libertad es no repetirse jamás.
No hubo gira inmediata, ni singles previos. Prince quería que nos sentáramos frente al equipo de música, pusiéramos el vinilo y dejáramos que la aguja nos llevara por paisajes de funk y psicodelia que solo él podía imaginar.
Hoy, a décadas de ese lanzamiento, esas canciones siguen teniendo ese perfume a novedad y riesgo que tanto extrañamos de los ochenta. Un artista que no le tenía miedo a nada, ni siquiera al éxito.
Revivilo acá 👇🎶
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